El virus del miedo

Un sueño recurrente de niño era sobrevivir a una de estas epidemias o guerras atómicas y vivir sólo en este mundo consumiendo todo lo que encuentre a mi paso. El sueño se empezaba a complicar cuando dimensionaba lo difícil que sería recuperar el conocimiento perdido para, por ejemplo, arreglar un aparato. Ahora de grande se me dió, hoy fui a natación y tenía los cinco carriles para mí sólo, bueno y la profe (la profe que va, porque la otra ya estaba con ‘sintomas’ más o menos desde que vio el primer barbijo en méxico).
Linda época para ser hipocondríaco ¿no?. En ciertas actitudes los veo parecidos a los religiosos, necesitan transformar al otro para sostener sus convicciones. No pueden cuidarse sin transmitir sus miedos y así alimentarlos. La verdad me parece que algunos estuvieron viendo demasiadas películas de cuarentenas.
La verdad que este es el momento de arrancar algún proyecto que requiera la total atención, lejos de la histeria masiva y la locura mediática por una gripe que esta por todos lados y en todo momento. O también, por qué no, pegarse una recorrida por trámites en esos lugares que siempre estuvieron abarrotados de largas colas y disfrutar de la mirada asesina de los detectores de gripe móviles que andan por la calle.
Los que no tienen pero quieren, tienen miedo de no poder tener. Los que creen tener, tienen más miedo de perderlo. Los que tienen saben que lo que realmente vale no puede perderse. Así siempre, en todo momento, en todo lugar.
Dejo un link a una nota que inspiro este post, en el muy interesante blog de Javier Smaldone