Crítica a nuestras conversaciones
Hace un tiempo me cruce con una definicion de cultura que me sorprendió:
Para Maturana y Verden-Zöller (1993) la existencia humana toma lugar en el espacio relacional del conversar. Esto significa que, aún y cuando desde una perspectiva biológica nosotros somos Homo sapiens sapiens, nuestra manera de vivir, es decir, nuestra condición humana, toma lugar en nuestra forma de relacionarnos unos con otros y el mundo que generamos en nuestra vida diaria a través del conversar. El mantiene que una cultura es una red cerrada de conversaciones, y que un cambio cultural toma lugar en una comunidad humana cuando la red de conversaciones que la define como tal, cambia. Una cultura como una red de conversaciones (coordinaciones de lenguajear y emocionar) es conservada cuando los miembros de la cultura se hacen miembros de ella y la realizan al vivirla. Como tal, la identidad de los miembros de una cultura surge continuamente de nuevo cuando ellos viven la cultura que ellos integran. Tal identidad puede cambiar si las personas cambian la red de conversaciones en las que ellos participan. Su identidad (emocional y conductual) no preexiste como un rasgo de la cultura, sino que surge momento a momento cuando ellos generan con su conducta la cultura a la cual pertenecen.
Como casi todas las definiciones recursivas o reentrantes esta me pareció magnífica. Nuestras conversaciones no sólo como pulso sino también como instrumento de cambio de nuestras vidas sociales, y por ende individuales. Entonces, cual espectador, tome los pochoclos y comence a prestarle mayor atención a cómo se estructuraba el conversar diario de mi pequeña red social. A continuación algunas humildes críticas sobre lo visto en el experimento.
Medios
Lo primero que noté es que el conversar se mueve mayoritariamente por la TV. Casi por casualidad durante este año y medio prácticamente no he mirado televisión lo cual me da coraje para unirme al club de los detractores de la nunca mejor llamada caja boba. Ojo que el problema no está en condimentar o exarcerbar el contenido de nuestras conversaciones diarias, eso sería enriquecerlas, sino en lo unidireccional del efecto. La tele es una canal de una única vía, la de entrada, que no introduce a cada uno de los individuos en un conversar sino sólo en una recepción. A diferencia de otras formas de atontamiento el efecto no es sólo en lo cotidiano sino en lo residual: cada una de estas desventuras diarias a las que son transportados dejan en ellos rastros como si las hubieran vivido personalmente. Por citar un ejemplo si nos preguntan cuales son las cosas que le generan molestias probablemente respondan sobre personajes o hechos de la tele, lo mismo con aspectos claves como amor o deseos.
Es verdad que la herramienta depende de quien la use, pero como la mayoría de la gente es dócil o idiota (creo que con un muestreo es fácilmente comprobable) la combinación no esta buena. En definitiva en internet podés encontrar tan o más basura que en la TV, pero abrir un tab y buscar en google es más facil que esperar que algún canal pase en algún horario algún programa que desmienta lo que se dijo y que justo uno lo mire.
Falta de temas
La mayoría tienen (y a veces tenemos) la desgracia de trabajar más de 10 horas diarias. Sumadas a la TV, el transporte y el sueño no deja mucho espacio de apertura mental y cambio en las conversaciones. No confundir con las historias célebres del patrón explotador o sistema que oprime pobres infelices que no tienen salida del sigo XX. Al menos en el nivel social donde se mueve la red, esto un estilo de vida libremente elegido, por lo general entre consumir menos o ganar más… elegimos lo último. Digo libre porque las personas que conozco incluyéndome (que no es ni cerca el caso general de todas las personas que existen) podrían pasar a un modo de vida mas austero y sano, sin embargo seguimos persiguiendo el sueño del acomodamiento, la casa de fin de semana y estar seguros. No suena muy lógico estar estresados para estar tranquilos. Al menos si no le podemos hacer honor a estas cosas porque son necesidades claras y nadie regala nada, es bueno entenderlas y no negarlas. Si hay que matar a un animal para comer no voy a vacilar, pero creo que hay entender el porqué de mi desición para no transformarlo en un deporte.
Tono
Algo recurrente en las conversaciones es la forma de cerrarlas, no concluir un tema parece absurdo, siempre hay explicación para todo. Las personas parecen no tener dudas o incógnitas, sólo verdades y, en general, no realizadas. La sensación es la de tener un conocimiento absoluto y una capacidad nula de acción, combinación estéril si las hay. Ante tal altanería de la omnisciencia creo es de esperar una depresión al enfrentar la realidad.
La solución a los problemas generalmente es conocida, o sea saben exactamente que es lo que hay que hacer para cambiar la situación, raramente se escucha un “no se”. Las posturan fluyen entre la euforia total de las revoluciones o el bajón de la resignación total
Las posturas del tipo revolución son heavy: hay que matarlos a todos, refundar el país, cambiar el modelo, romper el sistema o irse. Hay varias cosas en la vida que funcionan así, desde reiniciar la PC, separarse, mudarse, vomitar o barajar y dar de nuevo. Lo que no me queda claro es que se hace al día siguiente de tal revolución, ¿como evitas que todo caiga en el estado actual o en uno peor? ¿No es parecido a la postura infantil de patear el tablero cuando no se puede ganar a un juego? Cada vez que veo un manifiesto de algo muy radical me huele mal, aún cuando todo lo que dice parece ser verdad.
El camino de la resignación pinta muy doloroso, ser consciente de algo que te aqueja, conocer la solución y resignarse a nunca jamás transitarla se ve duro. Si lo llevararía al cine sería la escena donde se fuerza a presenciar la violación de un ser querido sin poder hacer nada. El único paleativo es esperar que alguien mágicamente haga algo o hacerse un mini-lavado de cerebro y arrancar el tratamiento de la agaromba.
Un pensador que particularmente me gusta en la historia es Sócrates, en su filosofía el conocimiento parece buscado estrictamente como un medio para la acción. Creo que como otras cosas en la vida hay que saber graduar lo que entra y lo que sale. Si comemos mucho y no hacemos ejercicio entramos en desequilibrio, lo mismo pasa si creemos saber mucho y nos sentimos maniatados por el mundo. A veces lo que nos alimenta también nos consume.